Primer Encuentro Iberoamericano de Convergencia Empresarial

Primer Encuentro Iberoamericano de Convergencia Empresarial

Debates sobre integración regional y desafíos tecnológicos dominaron el Primer Encuentro de Convergencia Empresarial

La tecnología desafía los paradigmas del mundo tal como lo conocemos. La innovación y la disrupción surgen como olas que obligan a las empresas a surfear y tratar de anticiparse para no sucumbir. De ese desafío pero también de la necesidad de las empresas y de los países de confluir en estrategias que los potencien, en contextos tan inciertos como abiertos a nuevas oportunidades, versaron las charlas que destacados expositores ofrecieron durante el Primer Encuentro de Convergencia Empresarial.

El evento —realizado el 20 y 21 de junio en el hotel Radisson Montevideo, organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM) y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came— convocó a autoridades de gobierno, profesionales y empresarios de Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, España, Estados Unidos, México, Paraguay y Uruguay.

Como anfitrión, el presidente de ADM, Jorge Abuchalja destacó la importancia de este encuentro que no solo buscó inspirar a sus participantes de cara a “los desafíos de los próximos años” sino también estrechar lazos de cooperación y diálogo. Durante las dos jornadas quienes participaron pudieron generar nuevos contactos y recibieron herramientas técnicas y mecanismos para dirigir, operar, invertir, gerenciar y hacer negocios.

De sinergias también habló el presidente de la República, Tabaré Vázquez, al realizar el discurso de apertura. El primer mandatario dijo que en un escenario en el que “lo constante es el cambio y en el que la tecnología, la hiperconectividad y la avalancha de información moldean nuestro día a día”, la actividad complementaria entre empresas privadas y Estados es fundamental.

Vázquez señaló que “hay dos componentes que influyen en este mundo: la ciencia y la tecnología”, que a su vez pueden ser “motor para el desarrollo de los países y su inserción internacional”, a través de instrumentos como los macrodatos, la inteligencia artificial y la robótica. Estos avances tienen un peso directo en la vida cotidiana de las personas, por ejemplo, “en política véase la influencia del big data en las campañas electorales y el uso o mal uso de la inteligencia artificial para la generación de fake news”, analizó el presidente.

Para el mandatorio existen tres grandes desafíos y oportunidades en el uso de la tecnología de cara al futuro: “las TICs, que siguen siendo el área de mayor dinamismo, desarrollo y crecimiento; la biotecnología aplicada a la salud”, que tiene “enorme potencial para el combate a las enfermedades y la generación de curas; y la biotecnología aplicada a la producción de alimentos”. Sobre el último punto remarcó que los países de la región “deben prestar especial atención a estas tendencias para delinear sus políticas de ingreso a los mercados internacionales”.

Vázquez, que resaltó los avances de Uruguay en materia de tecnología y educación en los últimos quince años, finalizó su mensaje invitando al sector público y a los privados a unirse porque en definitiva “acompañar estos cambios es el principal desafío”.

Trabajo en bloque

Mejor integración regional para salir al mundo: ese fue uno de los planteos centrales en el que coincidieron los cinco disertantes que participaron en el panel de apertura Perspectivas de la economía regional a la luz de la coyuntura internacional.

Danilo Astori, ministro de Economía de Uruguay; María Dolores Benavente, presidenta de la Academia Nacional de Economía de Uruguay; Renato Coelho Baumann, director del Ministerio de Economía de Brasil; Javier Antonio González Fraga, presidente del Banco Nación de Argentina; y Enrique Iglesias, presidente del Consejo Iberoamericano para la Productividad y Competitividad, dieron su visión sobre la economía actual y los procesos de transformación en el mundo.

Benavente abrió la ronda de exposiciones; sostuvo que para encarar los desafíos actuales y futuros en la región es necesario encontrar “ciertos consensos mínimos”, trabajar con “transparencia y confianza en el otro”, apostar a una “metodología clara” y finalmente “tener un paradigma, un objetivo común”.

“La gran pregunta que tenemos que hacernos es cuál es ese nuevo paradigma que tenemos en Uruguay y en la región. Cuál es ese nuevo tema que nos va a unir para sacar el país y la región adelante”, planteó. Su respuesta apuntó a la competitividad, porque “un país más competitivo tiene personas mejor formadas, buena infraestructura e inversión, y sinergias”.

Por su parte Iglesias indicó que los avances tecnológicos son un fenómeno que está “delineando una nueva época”. Frente a ello es necesario “tomar conciencia” de estos cambios más aún considerando lo “traumático” que han sido otros procesos de transformación en la historia de la humanidad. “En este caso es importante replantear el papel de la empresa en esa nueva realidad”, evaluó.

Iglesias instó a profundizar nuevamente el multilateralismo, motor para el desarrollo de la economía, las sociedades y la política en los últimos setenta años, hoy en peligro. El extitular del BID valoró positivamente la intención de los gobiernos de Argentina y Brasil de flexibilizar el Mercosur para lograr acuerdos comerciales fuera del bloque.

Para mejorar la integración será indispensable prevalecer “la búsqueda de acuerdos políticos”, así como también mejorar la educación para “preparar a la gente hacia el nuevo mundo”, y fomentar la productividad en las empresas y el Estado.

Renato Coelho Baumann, director del Ministerio de Economía de Brasil, sostuvo que “hay un escenario positivo” en términos financieros porque a nivel internacional hay “exceso de liquidez e interés de invertir en la región”, incluso a raíz de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. Sin embargo aclaró que “no basta con atraer grandes inversiones, las mismas deben ayudar a la integración física regional, crear condiciones para que se pueda estimular la complementariedad productiva”.

El jerarca también fue crítico con el proceso de integración en la región. “Son setenta años de discursos desde la Cepal [que comenzó a funcionar en 1948] y pocos resultados”, expresó.

En esa línea también se manifestó el presidente del Banco Nación de Argentina: Javier González Fraga, como Iglesias, saludó la propuesta de flexibilizar el Mercosur que al día de hoy “es el área de comercio más aislada del mundo”.

Además reparó en que “hay hechos elementales” que no se concretan entre los socios del Mercosur. Tal es el caso de los “turistas argentinos, que deben traer dólares para hacerse de pesos uruguayos, no hay mercado para que le compren sus pesos argentinos”, dijo y mencionó que en 2015 ambos países firmaron un acuerdo para implementar el sistema de moneda local y “aún no se implementa”.

El ministro de Economía, Danilo Astori, coincidió con sus colegas del panel y calificó de “fundamental” la integración regional, aunque aclaró “que no se confunda esto con una suerte de encerramiento regional”.

El ministro argumentó que “nuestros países tienen que estar dispuestos a la apertura al mundo. Los problemas del Mercosur por supuesto que se mejoran con más flexibilidad pero también haciendo acuerdos con países de fuera del bloque”.

El menor crecimiento de la economía china, las tensiones del gigante asiático con Estados Unidos, el declive del comercio internacional y los bajos precios de los commodities hacen que “el mundo esté muy difícil y que eso repercuta en la región”, reseñó Astori. Los países latinos además registran una “caída de la inversión generalizada. Esto también afectó a nuestro país que ha experimentado en los últimos años una disminución importante en la inversión, sobre todo en el área privada”, apuntó.

Ante esta situación “Uruguay necesita, al igual que otros países en América Latina, afrontar la realidad con una perspectiva estructural de fondo, con una estrategia, la reversión positiva de una situación como la que mencionamos”. Ese plan, dijo, consta de tres líneas a seguir: el crecimiento inclusivo, el regionalismo abierto, y la apuesta al conocimiento. En todas ellas serán necesarios acuerdos que “den solidez a las transformaciones estructurales”, remató Astori.

Desafíos

La tecnología y la sustentabilidad son campo fértil para el desarrollo de las empresas, independientemente de los vaivenes económicos y las dificultades que enfrentan para ganar mercados. De ello hablaron en el panel Sustentabilidad y oportunidades de negocios Gerardo Díaz Beltrán, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME); Beltrán Macchi Salin, presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios de Paraguay; Julio César Lestido, presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios de Uruguay (CNCS) y Matías Ordeix, presidente de la Cámara de Comercio Paraguaya—Uruguaya.

Díaz Beltrán disertó acerca de las dificultades que enfrentan las micro, pequeñas y medianas empresas de Argentina y la región. Afirmó que el sector tiene que “tratar de cambiar de actitud para ir aceptando los cambios que vienen”, así como también procurar ser competitivos y tener la capacidad de integrarse, “primero en los países del Mercosur para luego salir a enfrentar el mundo”. Para ello hay que generar “consenso, deponer mezquindades y trabajar en conjunto”.

“Venimos de años de una Argentina absolutamente cerrada al mundo, prácticamente diría que éramos multados por haber pretendido exportar y las pymes no tienen cultura exportadora”, estimó Díaz Beltrán y agregó que su país atraviesa un “proceso difícil” aún con caída de ventas internas, tipo de cambio desfavorable y alta inflación.

A su turno Lestido citó los “talones de Aquiles” que viven las empresas del sector comercio y servicios del país. Como primera dificultad señaló el “pequeño mercado” de Uruguay, ante lo cual el país “necesita abrirse al mundo y para eso hay que establecer una política de Estado que permita avanzar en acuerdos comerciales”, sugirió.

La competitividad es otro ítem que preocupa, incluso a pesar de que el país en los últimos quince años “ha crecido como nunca”. En ese marco Lestido se refirió a un “caso curioso y es que la principal oposición a la política exterior del gobierno ha venido del propio partido de gobierno”. En resumen, existe una “dificultad que tiene el sistema político para alcanzar acuerdos comerciales de largo plazo”.

Al referirse a la integración el presidente de la CNCS expuso que “el Mercosur tiene su propia muralla china y eso en el mundo que vivimos no es bueno”. Pese a ello entiende que Uruguay no debe irse del bloque regional porque quedaría en “peores condiciones”. En cambio sí debe apuntar a lograr “acuerdos comerciales que nos faciliten la integración de nuestros productos y ser más competitivos”.

Los desafíos que trae la automatización requieren apostar a la capacitación de los trabajadores para que puedan adaptarse a los cambios y adquirir las nuevas competencias que requiere el mundo laboral. Lestido ve difícil actualmente contratar personal capacitado y por eso recomendó frenar la migración de jóvenes talentos mediante la generación de empleo a nivel local.

Dijo que hay que “dejar de mirar por la ventana los hechos de la realidad” en materia de legislación laboral y reclamó actualizar la normativa. Lestido también hizo un llamado a la reflexión de los empresarios sobre “qué acciones nuestras nos llevaron al panorama actual. El diálogo es la única herramienta valiosa para crear soluciones —subrayó— y para ello es imperante alcanzar acuerdos en estos temas porque los gobiernos pasan, y la gente queda”.

Con foco en la expansión y en las oportunidades de negocios sustentables Macchi enfatizó la evolución en la visión del cambio climático, de los temas medioambientales y de inclusión social en el mundo de las empresas.

“Hay acuerdo absoluto en que tiene que haber un cambio de actitud y además un uso intensivo de nuevas tecnologías que permitan sobrepasar este problema que nos ataca con toda la fuerza”, indicó respecto al cambio climático.

Ordeix, presidente de la Cámara de Comercio Paraguaya—Uruguaya, resaltó la “gigantesca” oportunidad que representan los “negocios verdes”. Esgrimió que “la sostenibilidad es ahorro y eficiencia” para las empresas a la vez que se cuidan los recursos naturales, lo que consideró fundamental. Además, destacó el rol de las empresas sustentables, que son aquellas con un triple valor: económico, social y medioambiental. En esa línea, añadió que en una mirada de futuro la “nueva generación” de empresarios deberá compartir esos atributos —entre otros— para hacer relevantes sus emprendimientos.

Interconexión Norte-Sur

¿Qué oportunidades puede ofrecer Miami para las empresas de la región? ¿Cuáles son las grandes tendencias que están cambiando el mundo tal como lo conocemos? ¿Qué rol pueden jugar las pymes en la inserción de la región? ¿Cómo puede la alianza entre empresa y universidad favorecer el desarrollo de los negocios?

Esas fueron algunas de las preguntas que a manera de disparador plantearon los participantes del panel La Interconexión Norte—Sur que convocó a Marisa Bircher, secretaria de Comercio Exterior de Argentina; Alberto Pfeifer, director del Departamento de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior de la Federación de Industrias de San Pablo (Brasil); Javier Orozco, director de Acción Internacional de la Universidad Politécnica de Valencia (España); Altagracia Gómez, presidenta de Grupo Minsa de México; y el exalcalde de Miami, Tomás Regalado.

Precisamente, Regalado remarcó la importancia de que los países se integren y asuman los retos que enfrentan como oportunidades. “Una nación no puede vivir aislada del mundo”, recalcó. El exalcalde de Miami dijo que son las empresas privadas las que crean empleo y oportunidades para las personas y no el gobierno, cuya función es “ayudar y quitarse del camino”.

Regalado destacó que Miami puede ser un importante socio de negocios para la región. El estado de La Florida es la decimoséptima economía más grande del mundo con un volumen de un billón de dólares, y sus casi 21 millones de habitantes también lo convierten en un mercado atractivo.

Bircher, por su parte, marcó la importancia de la nueva etapa que ha traído el gobierno de Mauricio Macri para la inserción de Argentina fuera de fronteras. La secretaria de Comercio Exterior comparó este encare basado en la integración “inteligente y abierto” a los mercados internacionales con el modelo de país de “espaldas al mundo” y encerrado al mercado interno y regional aplicado en los años del kirchnerismo.

“Creemos en este proceso de integración, pero tiene que ser bien utilizado, tiene que ser eficiente para el sector privado y para los habitantes de los países”, apuntó la funcionaria que llamó a “dar el salto al libre comercio”. Esto trasciende un mero “acuerdo de aranceles”, agregó respecto al Mercosur.

Bircher dijo que sería “más fácil y agresivo” el planteo si los cuatro países del bloque “fuéramos en equipo”, a la vez que destacó la importancia de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay como los “mayores proveedores de alimentos del mundo”.

Mientras, Pfeifer reflexionó sobre la “falta de coordinación” entre los países del bloque para proyectar “adónde podemos ir” hacia el futuro especialmente ante las cuatro grandes tendencias que están transformando el mundo. En ese conjunto incluyó las “cuatro D”: la digitalización; la dinámica demográfica; los desastres climáticos; y la desdemocratización (que implica una nueva forma de relacionamiento entre gobiernos, electores y sociedades).

Pfeifer dijo que estas tendencias están influyendo directamente en Latinoamérica y que van a “direccionar la inserción regional en términos de inversión y comercio”. Asimismo consideró necesario atender la institucionalidad para ayudar a la integración de los países en este contexto.

Para Altagracia Gómez, presidenta de Grupo Minsa de México, la región tiene su problema económico más grave en el hecho de que “el estrato social en que uno nace determina en gran medida el futuro estrato social, independientemente de tus esfuerzos y méritos”. Con ello acentuó su preocupación sobre la desigualdad. Gómez también se refirió a los problemas y desafíos que generan la migración masiva del campo a la ciudad y la movilidad urbana, que  afecta la productividad y calidad de vida de las personas, así como también al medio ambiente.

Finalmente, llamó a desarrollar la “capacidad de la región y de sus países de pasar de una economía de productos no diferenciados que aportan poco en cadenas de valor grande y en un mundo globalizado a ser economías de alto valor agregado. El gran reto de América Latina y de México es pasar de la manufactura a la mentefactura”, insistió.

Orozco brindó un interesante enfoque sobre el “divorcio” entre las universidades y las empresas, algo que, según explicó, Europa está tratando de cambiar a través de sus políticas públicas. El expositor promovió la alianza entre ambos mundos, que se puede solventar a través de distintas herramientas y acciones como la incorporación de los estudiantes universitarios a las empresas, la capacitación del personal en universidades, las investigaciones académicas y el emprendedurismo.

“Las oportunidades están ahí, hay que tenerlas claras para, a través de la optimización de costos y la diversificación, poder gestionar cooperativamente la colaboración con la universidad, estableciendo las redes oportunas y obtener al final los resultados deseados”.

Tecnología e industria

En el panel Impacto de la tecnología en el crecimiento económico —que tuvo como coordinador al CEO de Genexus, Nicolás Jodal— participaron Gloria Ortega, directora de Bancard (Paraguay); el informático, teórico, escritor, e ingeniero industrial Juan Grompone; el exministro de Comercio Exterior de Costa Rica, Alexander Mora; Marcelo Erlich, presidente de la empresa uruguaya de tecnología ITC; Roberto Palermo, presidente de Abitab; y Jordi Botifoll, presidente de Cisco Latinoamérica.

Todos ellos reflexionaron sobre la tecnología como generador de nuevos desafíos y las estrategias para su aprovechamiento rentable.

Jodal sentenció que “el software está invadiendo el mundo” y que “lo que pasó en el siglo pasado con el petróleo, hoy, pasa con el software”.

El empresario tecnológico alentó al desarrollo del país a través de la industria del software y estimó que “la economía basada en innovación es buena para los países pequeños”. En esa perspectiva resaltó la posición que tiene Uruguay. “Es difícil que lleguemos al G20 pero estamos en el G9, el grupo de países más avanzados digitalmente. Eso es clave. Estar en ese grupo es fundamental para el futuro”.

Ortega, directora de Bancard, señaló que “las reglas de juego están cambiando”, refiriéndose a las transformaciones que están provocando la inteligencia artificial, las impresiones 3D, la economía colaborativa, los drones y el Internet de las Cosas. Estos cambios son radicales en sus efectos y también inminentes. “¿Cuándo nos impacta una mega tendencia? Antes era en años, ahora es en cualquier momento”, reflexionó. Para Ortega la clave está en “surfear la ola”, es decir, “no hacer lo mismo, sin transformarse”. En ese sentido, alertó que 70 % de los proyectos de transformación digital fracasan, y esto ocurre porque pensamos más en la tecnología que en las personas. Ese fracaso ocurre muchas veces porque hay un “mal jefe digital”, apuntó.

El escritor e ingeniero Grompone aportó su mirada sobre los procesos de transformación tecnológica. Al respecto, observó que “la tecnología acerca a las personas y a sus emociones”. También en esta era de cambios la educación es fundamental para la adaptación a las nuevas tendencias y necesidades del futuro. En ese aspecto aseveró que “hoy la educación es esencialmente una fábrica”.

Alexander Mora, exministro de Comercio Exterior de Costa Rica, sostuvo que la sociedad se encuentra “a caballo” entre la economía analógica y la digital, la economía del consumo de recursos y la economía circular, la concentración y la igualdad.

Distinguió cuatro grandes tendencias: la eliminación de intermediarios, la tercerización comercial, la especialización comercial, y la integración vertical de producción y consumo. Frente a ello, planteó que el Estado debe ser un “disruptor” enfocando “las regulaciones hacia el futuro y no al pasado”, eliminando el peso de lo analógico sobre lo digital y trabajando en seguridad, como algunas líneas de acción necesarias.

Marcelo Erlich, presidente de ITC, dijo a su turno que “estamos viviendo una revolución digital que está cambiando la forma en la que vivimos”, por lo que consideró fundamental para la “supervivencia” de las organizaciones “la creación de habilidades digitales”.

A esto se suma el “desafío de preparar a las nuevas generaciones para actividades laborales que no puedan ser sustituidas por la automatización”. El empresario citó la proyección de que 50 % de los procesos actualmente manuales van a ser digitalizados por el IoT.

Por su parte, Roberto Palermo apostó al desarrollo de la innovación y de ello habló en su presentación basándose en su experiencia al frente de Abitab.

Palermo dijo que un aspecto relevante para las empresas, especialmente para las startups, es “tener algo que los demás no tienen”. Abitab, en su origen, ofrecía un servicio que no existía como la cobranza descentralizada de facturas.

El presidente de la cadena afirmó que el modelo les permitió vivir en “aguas plácidas” sin competidores durante algunos años, pero aclaró que eran conscientes de que “el mar se iba a embravecer”. La respuesta a la aparición de nuevos jugadores fue “volver a crear algo que nadie tiene”, entonces pasaron de realizar “cobranzas, pagos y giros” a convertirse en un “centro de servicios”.

Palermo sostuvo que es necesario pensar los proyectos, prototiparlos, probarlos, y dar lugar al feedback del usuario. “Eso de que yo como empresario digo que esto es lo que quiere la gente no va más”, advirtió y luego pidió a los empresarios y al Estado que se atrevan a invertir más en startups y en proyectos de innovación.

Jordi Botifoll, presidente de Cisco Latinoamérica, exaltó la “oportunidad de negocio enorme” que contienen las nuevas tecnologías. Botifoll cree que “solo el potencial de crear una industria alrededor de la ciberseguridad convertiría a este país en uno muy relevante a nivel mundial en puestos de trabajo y riqueza”.

También aseguró que acortar la brecha tecnológica de la región con respecto a otros países es clave para que América Latina pueda exportar más en la industria tecnológica. Finalmente, auguró que “el futuro del trabajo no va a girar en torno a un horario determinado sino a una serie de objetivos concretos” donde la colaboración y las herramientas tecnológicas harán la diferencia.

Industrias con proyección

Durante el panel El futuro de la industria el excanciller y exministro de Industria, Sergio Abreu, destacó que “cada país tiene el desafío de la apertura para poder competir, un costo país para ser atractivo para la inversión, y una inserción en el ámbito de los factores de producción, capital y trabajo, que es la tecnología”. Abreu se mostró partidario de impulsar la integración, pero marcó los problemas históricos de funcionamiento del Mercosur, al que definió como un “moribundo que camina”.

El secretario de Emprendedores y Pymes de Argentina, Mariano Mayer, se centró en que las principales empresas de la región hoy están migrando de los rubros tradicionales a nuevas categorías como la robótica, la inteligencia artificial, la biotecnología y la nanotecnología, herramientas que juegan un papel cada vez más importante en el sector industrial.

Mayer ve viable la posibilidad de avanzar en la integración de empresas del sector informático aunque existe “cierta reticencia” a firmar acuerdos relativos a patentes y propiedad intelectual. Empresas como Mercado Libre, que operan en más de un país de la región, invitan a ser optimismas.

“Esos son casitos o ‘casotes’ que muestran la integración que más me gusta a mí que no es solo una integración comercial sino una integración productiva, tecnológica. Es posible, los emprendedores de alguna manera están rompiendo esas barreras que a veces la política no logra superar”, afirmó.

“Necesariamente tenemos que pensar en el sector de tecnologías y de servicios basados en el conocimiento a nivel regional y de Latinoamérica porque está sucediendo, si no lo aprovechamos somos unos giles”, remató.

El proceso de transformación tecnológica está impactando en la industria energética contribuyendo a la optimización de procesos y recursos en beneficio del medio ambiente y la competitividad. Así lo indicó la presidenta de Ancap, Marta Jara.

“Ante la saturación de los ecosistemas necesitamos poder cumplir las expectativas de más y mejores productos y servicios con menos recursos”, recalcó. 

Jara resaltó los avances de Uruguay en materia energética como la generación de energía eléctrica casi en 100  % proveniente de fuentes renovables. Además detalló las distintas iniciativas que forman parte de los planes actuales y futuros que tiene la empresa para su actividad.

Así, se refirió a la incorporación de IoT en la planta de Alur que permitirá ahorros energéticos de 15 %, la implementación del concepto de economía circular en la refinería y en la “reutilización de activos”, la digitalización de procesos y el uso de impresiones 3D.

Jara concluyó que la industria 4.0 “nos permite extender la vida de nuestros negocios, a través de la eficiencia y generando todos los recursos que necesitamos para una transición responsable. Como empresarios junto a todos los actores sociales tenemos la responsabilidad de brindar información de calidad para co-crear las estrategias que nos permitan encontrar respuestas, para que todos lleguemos preparados y lograr una revolución inclusiva”.

“Una auténtica revolución industrial” es lo que está viviendo Paraguay a nivel productivo, proclamó durante su presentación el viceministro de Comercio e Industria de ese país, Luis Llamosas.

El jerarca proyecta que en cinco años su país será una “pequeña potencia” sustentada en sectores como la industria maquiladora que actualmente emplea a 20.000 personas.

Llamosas hizo un llamamiento a fomentar la integración con Uruguay —“porque somos los más chicos” del Mercosur— pero también con el resto del bloque para generar sinergias y lograr una complementariedad de la oferta de productos y servicios.

El cierre del panel estuvo a cargo del ministro de Industria, Energía y Minería (MIEM), Guillermo Moncecchi. El jerarca detalló la estrategia de desarrollo industrial de cara al futuro, remarcando la importancia de aplicar una metodología de “planeamiento hacia atrás” al diseñar políticas públicas. “Empezamos preguntándonos que queremos ser dentro de diez años para empezar a trabajar mañana”.

El punto de partida son algunas “certezas” en cuanto a las características que tendrá el mundo de la industria en los próximos años, como la aplicación de inteligencia artificial, el uso de internet, el vínculo entre lo digital y lo analógico, la biotecnología y la economía circular. Moncecchi dijo que estas herramientas dan valor a las empresas siempre que las apliquen a problemas concretos. “Se trata de incorporar tecnología no solo para mejorar lo que se hace sino para descubrir nuevos modelos de negocios. Ahí hay también un partido muy grande a jugar”.

En la industria del futuro serán claves la innovación y la inversión en investigación y desarrollo. El ministro lamentó que Uruguay solo destine 0,36 % del PBI público en investigación y desarrollo pero también responsabilizó a los empresarios de volcar apenas 0,09 % del PBI del sector privado a este mismo rubro.

Moncecchi impulsó la idea de fomentar la integración en la región sobre la base de intereses comunes, y puso como ejemplo la industria del software donde “no hay una competencia de yo te saco a vos, es decir, el beneficio es genérico”.

Para el ministro “uno de los objetivos de la región debe ser avanzar en este tipo de políticas conjuntas y así como dentro del Sistema de competitividad [de Uruguay] apostamos a la colaboración público-privada creo que a nivel regional también tenemos que apostar a los intercambios detrás de intereses comunes”.

Al cierre de los paneles de expertos y figuras el Primer Encuentro de Convergencia Empresarial finalizó con la firma de un protocolo de interrelación e intercambio entre los países participantes: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, España, Estados Unidos, Paraguay, Perú, Portugal y Uruguay. Los organizadores anunciaron que la edición del año próximo será en Argentina.

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Invertir en América Latina

Otro interesante panel convocó el tema Por qué invertir en América Latina. Coordinado por Nuria Vilanova, presidenta del Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI) España. En ese foro disertaron José Cantero, presidente del Banco Central de Paraguay; Germán Ríos, representante del Banco de Desarrollo de América Latina CAF-Uruguay; Antonio Carámbula, director ejecutivo de Uruguay XXI; y María José Álvarez, presidenta del Grupo EULEN de España. Cada uno de los expositores brindó su visión acerca de cuáles son los aspectos clave en Latinoamérica para captar la inversión extranjera de cara a las necesidades y nuevas realidades.

Al inicio Vilanova propuso crear “nuevos perfiles profesionales” y potenciar el desarrollo de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Para ello instó a “dar mayor participación a las mujeres y ser inclusivos”. Según la titular de CEAPI una de las razones de peso para invertir en Latinoamérica radica en que se trata de un mercado con seiscientos millones de habitantes y con un entramado empresarial que es un “tesoro”.

El presidente del Banco Central de Paraguay, José Cantero, opinó que “las empresas para evolucionar y ser competitivas tienen que ir por el camino de la internacionalización”. En esa línea apuesta a “construir una relación de largo plazo” que favorezca la llegada de inversión extranjera directa a la región.

El titular del Banco Central paraguayo sostuvo que los inversores extranjeros eligen desarrollar proyectos en la región por las expectativas de crecimiento económico de los países latinoamericanos, las mejoras estratégicas de eficiencia, y el tamaño del mercado continental. También ven como factores clave la disponibilidad de mano de obra calificada, los bajos costos de la mano de obra y los impuestos bajos.

Por su parte, Germán Ríos, del Banco de Desarrollo de América Latina CAF-Uruguay, afirmó que “el gran reto de Latinoamérica es pasar de la macroeconomía a la microeconomía cuidando las ganancias obtenidas”. La región tiene otros desafíos como “trabajar en los temas de gestión humana para aprovechar el talento, mejorar el capital humano y las habilidades laborales”. Esto es prioritario, añadió, ya que “la revolución tecnológica y digital demanda cambios a velocidades sin precedentes”.

El director ejecutivo del instituto Uruguay XXI, Antonio Carámbula, valoró la apuesta del país a la inversión como factor de crecimiento con inclusión, y agregó que “la inversión extranjera directa es también un motor para la innovación y un impulso al desarrollo económico y social”.

“Desde Uruguay XXI ayudamos a mejorar el entorno de negocios”, dijo Carámbula que destacó algunas de las herramientas del instituto como los programas SmartTalent y Finishing Schools (ambos centrados en el empleo y la capacitación en servicios globales) y el sistema de ventanilla única.

El Grupo Eulen de España —conformado por empresas con divisiones de limpieza, mantenimiento y servicios auxiliares— emplea a 95.000 personas y factura casi 2.000 millones de euros. Su presienta, María José Álvarez, contó en el evento el trayecto de la compañía y los desafíos a vencer para lograr sinergias entre América Latina y Europa.

“Fuimos la primera empresa de servicios de España que apostó a la internacionalización. Entramos en mercados como Estados Unidos y Emiratos Árabes”, recordó. El comercio internacional requirió un esfuerzo importante de la empresa para formar y capacitar a su personal en un “sector con gran inestabilidad y pocas barreras de entrada”, comentó Álvarez.

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Captar más inversiones

Cinco expertos de la región contaron las experiencias obtenidas por sus países en la captación de inversiones y las posibilidades a futuro en otro de los paneles del Primer Encuentro de Convergencia Empresarial. Ese foro reunió a Wifredo Gort, comisionado de Miami y director de Camacol (Estados Unidos); Bruno Vanuzzi, secretario especial de Alianzas de Río Grande do Sul (Brasil); Damián Valenzuela, presidente de Latin American Invest (Estados Unidos); Luigi Picollo, vicepresidente del Club de Ejecutivos de Paraguay; y Cristian Rodríguez Chiffelle, director ejecutivo de Investchile.

El comisionado de Miami, Wilfredo Gort, promovió un llamado a la cooperación entre los países de la región. “Tenemos que trabajar juntos y unidos”, indicó. Gort destacó además que en distintos mercados del mundo “se han dado cuenta que América Latina es el futuro”.

En tanto, Damián Valenzuela, abordó el tema de la creación de riquezas entre Estados Unidos y la región. El presidente de Latin American Invest señaló que pese a la caída de Estados Unidos en los rankings internacionales que miden la facilidad para hacer negocios en los países, allí sigue siendo muy sencillo concretarlos. Respecto a la región sostuvo que “la palabra clave que falta en el genoma latino es institucionalidad y que no todos los países pueden competir en todo porque justamente somos diferentes”.

Luego, Luigi Picollo resaltó la labor del Club de Ejecutivos de Paraguay así como el clima de negocios y desempeño de la economía favorables que demuestra ese país. “Si el gobierno tiene malas finanzas, el resto es poesía”, fundamentó. Así, Paraguay exhibe estabilidad financiera, disminución de la pobreza, al tiempo que avanza en una reforma fiscal que tiene el apoyo del empresariado, y promovió ya facilidades para la instalación de empresas.

Chile, señalado como un modelo de desarrollo económico próspero en la región, debe parte de su expansión a la agencia Investchile. Su director ejecutivo, Cristian Rodríguez Chiffelle, mencionó que con la creación de esta institución el país pasó de un “enfoque pasivo de atracción de inversiones” a una “política activa de atracción de inversiones de alto impacto”.

Con esa receta Chile tiene este año oportunidades de inversión con una cartera de 123 proyectos por un total de US$ 3.700 millones, en áreas variadas como minería, turismo, infraestructura y energía.

¿La clave? “Hay que atreverse para poder mejorar”, concluyó.

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